viernes, 26 de noviembre de 2010

Arsénico por compasión

Cuando camino hacia mi facultad veo siempre un muro que rodea un parque. Siempre me he preguntado a qué podría pertenecer. Hoy he tomado un camino distinto y he llegado a la facultad justo por el lado contrario que hago siempre. Hoy ha sido el día en que he podido ver que el muro pertenece al patio de un instituto. He tenido que cambiar de perspectiva para ver y entender.

Sin embargo de lo que quería hablar hoy es de la agitación que está viviendo Italia. Debido a la reforma educativa (la cual ya he mencionado alguna vez) ayer tuvieron lugar en toda Italia PROTESTAS MONUMENTALES. Llamadas así por los medios de comunicación ya que los estudiantes ocuparon, no sólo las facultades, sino que también los grandes monumentos-símbolos: la torre de Pisa, la Mole de Turín. Aquí en Roma se ocupó el Coliseo al grito de "hoy los leones somos nosotros"
Los medios han tratado de manipular las imágenes mostrando solo aquellas más violentas para desacreditar un movimiento que no es sólo de jóvenes que protestan por protestar, es también un movimiento de profesores e investigadores, es un movimiento de la universidad en conjunto. Es cierto que se han dado lugar algunos actos calificados como "salvajes" pero en la universidad ya he escuchado a varios profesores justificar dichos actos "lanzar un par de huevos al Parlamento no puede ser considerado como vandalismo" Con toda la comunidad universitaria de acuerdo las barricadas han tomado hoy el ateneo.
Quiero traducir un artículo que ha escrito hoy en un periódico italiano un premio Nobel como Darío Fo:

"LOS HUEVOS DEL NUEVO 68"
Que tome nota y se resigne quién tenga miedo de la fuerza de la palabra y de los gestos. Los slogan que se gritan y los huevos que se lanzan no salen del estómago. Tienen su origen en la cabeza. Turín, Milán, Bologna, Florencia, Roma, Palermo: los estudiantes están protestando contra el asesino de sus derechos con una conciencia que generaciones de sus predecesores habían relegado al recuerdo cristalizado en fotos en blanco y negro.
Hay que volver al 68 para encontrar una tensión positiva como la que se puede advertir estos días. Chicos y chicas están de nuevo en las plazas, con la palabra 'plaza' que hace temblar a quién tiene miedo de la democracia y dar un suspiro de alivio y de esperanza a quién tiene la inteligencia de leer entre líneas.
Todo lo que sucede hoy es muy similar a lo que sucedió en el 68: los jóvenes ahora se suben a los tejados, practican formas de protesta que han sido adoptadas incluso por los obreros. Los estudiantes, sobre todo, nos recuerdan que la política nos ha disgustado, y que no basta con gritar. Ellos lo han entendido. Piensan y actúan. No les mueve un resentimiento mecánico, opresivo, visceral, sino que proviene del área racional: está pensado, elaborado, es lanzarse en una lucha que es, antes que nada, intelectual.
Y es un resentimiento necesario: encarna la imposibilidad de quedarse parados ante la violencia y a lo grotesco de un gobierno que está llevando a cabo su programa de destrucción científica del saber. Cada palabra, cada slogan, cada huevo lanzado es un ladrillo hecho del mismo material con el que está hecho el futuro: son golpes de paleta y puñados de cemento para mantener una institución que debe ser apuntalada a cualquier precio para que no acabe en un cúmulo de escombros"


Después de esto pienso en las protestas que tuvimos en España con la implantación de Bolonia, en todas las veces que hemos protestado contra leyes educativas que lo único que hacen des-educan, y pensando me doy cuenta de que no hicimos todo lo que pudimos. Cuando Bolonia decidimos aceptar los puntos buenos del programa: nivel europeo, mayor competitividad a la hora de encontrar un trabajo... Sin embargo, las palabras de un profesor hoy me han hecho ver que conformarnos con aquello fue un gravísimo error. Lo que ha venido a decir mi profesor es: "los puntos buenos se pueden encontrar en cualquier sitio. Hay que ser listos y ver el fondo real de las reformas y esta, en concreto, quiere acabar con las instituciones públicas" En fin, he tenido que cruzar la calle (de hecho he tenido que cambiar de país) para tener la perspectiva suficiente que me permita ver por encima de este otro muro. He tenido que cambiar de perspectiva para ver y entender.

Y mientras tanto en Roma estamos en alerta por cantidades de arsénico superiores a lo permitido en el agua potable. Si el martes la ley de reforma universitaria de la Gelmini sigue adelante, correremos todos a las fuentes públicas...

2 comentarios:

  1. Me parece todo muy fuerte, lo del arsénico lo que más!!! (me ha encantado el título de la publicación, por cierto)
    Y de Bolonia...mejor no opino, yo soy pro-Bolonia en muchas cosas, supongo que quizás deberia informarme mucho más para poder seguir buscando los contras, que sí que reconozco que tiene muchas pegas... Por lo visto dormir en el hall de la facultad no fue suficiente para hacerles ver que NO queríamos plan Bolonia, jajajaja.

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  2. Pensé que lo del arsénico era broma....pero ya veo que no :S que fuerte.....
    Hombre, realmente en la única universidad en la que se protestaba con más fuerza era en la nuestra, en las demás ni se habían enterado de la movida ni querían enterarse. Pero sí, yo creo que también se podía haber hecho más de lo que se hizo, pero no con cuatro gatos....
    A mi esto de bolonia me parece un timo, pagas más y aprendes lo mismo o menos, porque ahora se lo dan más metido con cuchara. Y por una parte, que te den nota por asistencia y hacer ejercicios está bien, pero lo de la asistencia no me parece del todo bien, puesto que hay gente que trabaja para poder estudiar u otras causas que pueden parecer muy tontas pero es lo más normal del mundo.

    Quizá en otras carreras esté mejor organizado esto de bolonia, pero en la nuestra creo que lo han destrozado todo.

    En fin....paciencia ^^

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