Sería conveniente tener un guía aunque sea uno sin orientación...
1. No os compréis las bufandas kilométricas del H&M porque sueltan muchísima pelusa. Mi abrigo morado ha vuelto naranja. De hecho, cualquier persona que haya estado a menos de 1 metro de mí tendrá pelusas naranjas en algún lugar del cuerpo.
2. Las ciudades se ven de día. No es algo tan sencillo como parece. A las 16:30 ya es de noche y la iluminación deja que desear. Ciudades preciosas como Praga o
Cesky Krumlov pierden mucho en la oscuridad. No es sólo la iluminación, dependiendo del frío que haga se hace muy incómo pasear por la noche.
3. Para preguntar dudas, los taquilleros del metro de Praga. Son atracciones turísticas, dan golpes a la mesa, juegan con el dinero, cantan gritan... y lo mejor es que no les entiendes
4. Imprescindible saber checo. Salvo en ciudades grandes NADIE habla inglés. No estoy hablando de un nivel nativo, ni de un nivel intermedio, no. Estoy hablando de que en un hotel internacional, en una ciudad turística la recepcionista del hotel no sabía decir si quiera 'desayuno'. La de la oficina de turismo tampoco lo hablaba.
5. Para conocer ciudades es muy recomendable viajar con la agencia de autobuses Student Agency (te dan un vaso de chocolate caliente gratis riquísimo y te ponen películas en inglés (con subt. en checo, claro). Rápido y económico.
6. Los trenes, a veces, no llegan hasta donde se supone que tienen que llegar. Para hacer más entretenidos los viajes te hacen bajarte en una estación, coger un autobús hasta otro pueblo y allí ya coger otro tren.
7. A los que no les guste ver iglesias en los sitios donde viaja es el lugar perfecto. Una cuarta parte de las iglesias están SIEMPRE cerradas, otra cuarta parte te dejan entrar a la puerta y te encuentras con una verja de forja para que no pases, sólo se mira; otra parte está destina a menesteres opuestos a los actos religiosos (discotecas, salas de conciertos) y la última parte es en las que hay que pagar.
8. No dejéis para luego lo que hayáis pensado hacer ahora. Seguramente luego estará cerrado. En Cesky las farmacias cerraban a las 15:30. En Plzen los comercios generalmente cierran a las 12.00 en fin de semana.
9. Buscar alojamientos divertidos, como los nuestros: un apartamento en Praga en el que las 3 chicas de recepción no dormían ninguna y no se turnaban, estaban las 3 siempre 24 horas y dependiendo a qué hora llegaras te las podías encontrar en los sofás de la recepción montando una party-casi-orgía; el hotel de
Marianske Lazne dónde preguntarle cualuquier cosa a la recepcionista era una odisea porque como no nos entendíamos lo único que hacía era reírse; o el de Plzen, dónde los muebles de las habitaciones son inestables y dónde no hay personal en recepción cuando quieres dejar el hotel.
10. Por último, es imprescindible degustar la gastronomía del país: cerveza,
Gulash,
Trdelnik... También se puede ir a un
restaurante español (como nosotros ayer) para descubrir que lo que ellos llaman gambas al ajillo son langostinos con trocitos de ajo, que el chorizo a la sidra resulta que sabe más a tomate que a sidra y que la tortilla de patata (modalidad sin sal, sin sabor) se sirve con vinagre de módena. Eso sí, una crema catalana para chuparse los dedos (aunque al terminarla descubras que es de bote...)
Nacho, Jaime, Luis, nos vemos allí en diciembre.