Cuando piensas en Roma piensas en estereotipos: el Coliseo, la fontana di Trevi, los italianos... pero es que es así.
Roma está tan idealizada que no hay forma realista de verla, es un ideal que los romanos mismos alimentan. Los romanos del imperio decían 'Panem et circenses'. Los romanos actuales han mantenido la idea y aquí todo es susteptible de convertirse en atracción turística para mantener al pueblo ocupado.
Venir a visitar una ciudad así de turística es lo que tiene, que es cómodo. No tienes que pensar dónde ir puedes dedicarte simplemente a seguir a los grupos de japoneses o de jubilados alemanes. La masa se mueve bajo el pensamiento de '¿cómo voy a venir a Roma y no voy a ver...?' (rellénese el hueco con cualquier monumento que se le venga a la cabeza cuando oye 'Roma') Yo misma me he sorprendido varías veces estos días diciendo que tal cosa hay que verla, que es necesario (cuando no hay cosa más innecesaria que hacerse la misma foto que miles de turistas en los mismos sitios...)
Pues sí, a eso me he dedicado estos días, a seguir religiosamente el viacrucis turístico envuelta en una procesión donde se cambian los pasos por paraguas de colores chillones y las velas por flases. Dónde el silencio no es sino una mezcla de muchas lenguas que no transmiten mucho más que éste.
Podría hacer una lista de los monumentos pero os la voy a ahorrar (ya habéis visto las fotos).
El ritual a seguir es sencillo: intentas evitar los grupos de estudiantes, miras el monumento, le haces una foto-postal y luego te pones tú para que una vez que cuelgues esa foto en una red social todo el mundo identifique dónde has estado. El último paso, sin embargo, no es nada sencillo. Encontrar a alguien que te haga una foto donde no aparezca el 'background' desenfocado y luego parezca que has hecho un fotomontaje cutre es toda una proeza. De hecho, en 6 días sólo hemos encontrado una mujer que consiguió dicha hazaña. (Debimos contratarla)
Paralelamente de ejercer de Virgilio por este particular infierno plagado de monjas que hablan por móviles de última generación, curas arregladísimos y modernísimos, iglesias, etc, también me pierdo por otras calles, cojo el metro en hora punta contemplando la biodiversidad (Roma es como pasear por la calle Fuencarral), voy al mercado, cocino, lavo, tiendo, etc. Mañana tenemos cena internacional (española, italiana y americana), veremos.
Y tras un largo día llenándome de la grandiosidad y la monumentalidad de una ciudad como ésta me sigo quedando con las pequeñas cosas: agarrar la taza del desayuno por la mañana para calentarme y agarrarme de tu mano por las noches.
"Dritto davanti a sé non si può andare molto lontano..." (El Principito)
jueves, 21 de octubre de 2010
miércoles, 13 de octubre de 2010
Bisogna avè paura de li vivi, no de li morti
Roma amanece con el cielo color gris. No puede ser de otra manera. Quizá si ayer 'la azzurra' hubiera ganado la 'partita' Roma 'si sarebbe svegliata' azul.
Anoche me invitaron a casa de unos amigos de Stefania a ver el partido. Me hicieron una especie de tortilla de patata para que me sintiera como en casa. Yo llevé le arroz con leche que hice antes de ayer (y yo no digo nada pero fue un éxito)
Me encantó el grupo de gente. Muy culuretas todos como dice Luis: un gafa-pasta diseñador de webs, un estudiante de historia que toca el chelo, un guionista-director que hizo el erasmus en Cáceres, toda la casa llena de libros (de los que ya me han prestado unos cuantos), guitarras... Para terminar de hacerme sentir totalmente integrada, cogieron la guitarra y se pusieron a cantarme canciones de Sabina. Fantástico.
Después de la velada de anoche me puse a pensar que no estoy llevando la típica vida erasmus. No he ido a ninguna macrofiesta, ni me he juntado con un grupo de españoles. Estoy haciendo lo que verdaderamente me gusta: juntarme con italianos parecidos a mí. Estoy viviendo en Roma como si me hubiera venido a vivir a Roma. Esta sensación me encanta.
Por otro lado está la situación social italiana. Roma está esperando a que ocurra algo y algo ocurrirá: mañana hay manifestación de estudiantes delante del Parlamento, el viernes huelga de trasportes, el sábado manifestación de los sindicatos (a la que no podré asistir porque estaré en el aeropuerto esperando visita :D)
Se comienzan a oír rumores de huelga general. Me gusta pensar que estoy viviendo un momento importante para la historia de Italia.
Pues con el gris del cielo y con una temperatura que nos permite, a mediados de octubre, seguir en manga corta hoy he decidido que no me apetecían grandes multitudes (algo casi imposible en Roma). Quería un sitio tranquilo. Por eso he cogido un libro y me he ido al Cementerio de los Ingleses. Un lugar sencillamente maravilloso, dónde han puesto bancos en los senderos entre las tumbas y es normal encontrar gente dibujando o leyendo. Aquí están enterrados (dedicado a mis amiguitos de Filología) Keats y Percy B. Shelley (marido de Mary Shelley)
En sitios como este te das cuenta de que "nessun minuto è sprecato, nessun silenzio è inutile" (Simone Cristicchi, "Centro di Igiene Mentale, un Cantastorie tra i Matti")
lunes, 11 de octubre de 2010
Quella che cerca...
1. Quella che cerca casa:
Bueno, después del lío de la casa el jueves me cambié a otra. Eso sí, después de haber visto algunas bastante peculiares como compartir casa con una panda de chicos sacados de The Big Bang Theory o compartir un sótano con unas cuarentonas, cuánto menos, sospechosas. La nueva está por la misma zona de la anterior, sigo teniendo una habitación para mí y ahora comparto piso con dos italianas majísimas: Stefania y Tiziana.
De momento no he tenido ningún problema pero tampoco sé si la dueña ha ido a inscribirme o no a la comisaría y en caso de que lo haya hecho si le han puesto o no pegas.
2. Quella che cerca a la sua professoressa:
Hoy viendo que no había nada mejor que hacer me he ido a una de las muchas sedes que tiene la facultad a ver si encontraba a la tutora que se me ha asignado para que me cuente por qué enigmática razón no encuentro mis asignaturas en la web. He llegado a un 'palazzo' del 'ottocento' muy bonito con jardincito, fuente, etc. El interior de la 'villa' era un laberinto de escaleras y pasillos que no se comunicaban entre sí. Después de media hora (porque tampoco había gente a la que preguntar) he encontrado el departamento de inglesa. He preguntado por mi querida profesora Botta y me ha dicho que ella da clases allí pero que su despacho está en la facultad principal.
Me he cogido el metro y me he ido de nuevo a la sede principal. Allí he vuelto a preguntar y nadie me sabía decir dónde narices tiene el despacho la buena señora. Todo lo arreglaban diciendo que preguntase en secretaría. Me dirijo, pues, a la ventanilla de secretaría y me la encuentro CERRADA. Era la hora de la comida y ya no me iban a atender, por supuesto.
Con las mismas he ido a comer yo también.
Como no quería que el día fuese un total desastre y quería sentirme realizada conmigo misma me acuerdo de que me toca donar sangre. Casualmente hay un hospital justo en frente de la universidad y allá que voy.
3. Quella che cerca dónde narices se dona sangre:
El hospital, lejos de ser un edificio enorme, es un conjunto de pequeños pabellones cada uno destinado a una especialidad. Debe ser que los italianos ya traen de serie lo de buscar pabellones, despachos, etc Yo no. A mí me hacen falta planos. Planos, no flechitas que te indican callejones donde no hay nada. Gracias a un gran trabajo de investigación encuentro el pabellón de trasfusiones. En la puerta estaba un autobús para donar. Bingo. La primera cosa que encuentro en el día de hoy. Pero igual que la secretaría estaba cerrado.
Sin profesora, sin asignaturas ni horarios, sin donar sangre, así me he vuelto a casa.
Como el día de hoy no invita a salir ni a nada (está diluviando, hace frío...) me he puesto a hacer arroz con leche para compensar a mis compañeras de piso que este finde se han portado genial conmigo llevándome de compras, a una fiesta de cumpleaños. GRACIAS
miércoles, 6 de octubre de 2010
Hoy he madrugado y me he ido al consulado. Muy majos todos pero no me han solucionado nada. Simplemente me han dicho (lo que me dice todo el mundo) que estoy teniendo mala suerte.
He llamado a unos 15 números. De los 15 me habrán cogido el teléfono 13. De los 13, 11 ya tenían las habitaciones alquiladas. Las dos restantes eran:
-un sótano compartido con 2 cuarentonas (muy, muy, muy raras)
-un piso normal en el que me han dicho que no les interesaba porque yo sólo me quedo hasta febrero y están buscando a alguien para el curso entero.
Mucha mala suerte me parece a mí ya (y eso que llevo el trébol de cuatro hojas en la cartera)
martes, 5 de octubre de 2010
Cuando todo sale mal (quando non c'è niente da fare)
Tener casa en Roma no iba a ser tan fácil...
Después de un maravilloso domingo decorando mi habitación el lunes llegó con malas noticias. La dueña del piso me pidió un documento que la exigían en comisaría para poder tenerme en el piso. Explico un poco la situación: la buena 'signora' no nos hace contrato pero para quitarse de problemas nos hace constar en comisaría como que somos sus huéspedes en la casa (y luego nos cobra en negro). El problema es que para llevar a cabo esta acción le han pedido un documento que yo no tengo. Por eso esta tarde he tenido que ir al 'Comune' para que me hicieran el papel que me faltaba. Aquí empiezan los problemas:
1. No me pueden hacer el papel solicitado porque no tengo residencia.
2. No puedo tener residencia si la signora no me la, y la signora no me la da sin el papel anterior.
Visto que sin un papel no puedo obtener el otro decido pedir el permiso de residencia (aunque, como ya me habían dicho en la facultad, no lo necesito pàra nada). Más problemas:
1.No tengo un trabajo.
2. Quieren saber cómo me mantengo: les explico que tengo una beca y que me mantengo gracias a ella y que el dinero está en una cuenta en España.
3. No les vale porque no tienen manera de saber que lo que yo digo es cierto y necesitan que me manden desde España un formulario...o que me tengo que hacer una 'asicurazione privata' aquí en Italia (una especie de aval)
Llegados a este punto, me he cogido un mosque del quince y me he puesto a gritarles que me dijesen dónde estaba el consulado español porque necesitaba hablar con alguien y que me explicase las cosas en un idioma que me enterase. Los buenos funcionarios me contestan que no tienen acceso a internet y que los únicos que lo tienen son los de otro departamento para el cuál tengo que esperar cola. He tardado menos llamando a mi padre para que lo buscase en google.
Me he ido derecha al Consulado pero PERO, eran ya las 16:00 y los señores funcionarios españoles tienen horario de 9-13:00. Fantástico.
Me voy a la embajada (después de estar dando vueltas durante una hora para encontrarla). Llego a las 17:55 (es que he mirado el reloj) y la embajada cerraba a las 17:30. Llamo al telefonillo y me dicen que cualquier tipo de papeleo en el consulado, que la embajada está cerrada y que VUELVA MAÑANA.
Resumen: no tengo los papeles que me pide la señora por lo que me ha invitado a que deje su casa. Pero me ha dicho que soy una chica muy 'carina' e 'brava' que no me va a echar a la calle así como así, que me deja quedarme hasta que encuentre otra cosa.
Pues nada, a errar otro rato.
De todas manera ayer veía la situación más negra que hoy. Y les doy las gracias a los que me escucharon ayer y me soportaron con la que tenía encima: a mi chico por aguantarme 3 horas de skype y a mi "hermano mayor" por recordarme que yo puedo con todas estas cosas.
Pd: me he acordado mucho de ti, Aída, y de tu amigo el funcionario de la secretaría de la Facultad. Vivan los funcionarios que no te ayudan a solucionar las cosas.
PD(2): esta mañana he estado en una Asamblea estudiantil. Hoy quería publicar una entrada muy revolucionaria pero al final ha sido muy burocrática. La revolución deberá esperar a que encuentre casa.
Después de un maravilloso domingo decorando mi habitación el lunes llegó con malas noticias. La dueña del piso me pidió un documento que la exigían en comisaría para poder tenerme en el piso. Explico un poco la situación: la buena 'signora' no nos hace contrato pero para quitarse de problemas nos hace constar en comisaría como que somos sus huéspedes en la casa (y luego nos cobra en negro). El problema es que para llevar a cabo esta acción le han pedido un documento que yo no tengo. Por eso esta tarde he tenido que ir al 'Comune' para que me hicieran el papel que me faltaba. Aquí empiezan los problemas:
1. No me pueden hacer el papel solicitado porque no tengo residencia.
2. No puedo tener residencia si la signora no me la, y la signora no me la da sin el papel anterior.
Visto que sin un papel no puedo obtener el otro decido pedir el permiso de residencia (aunque, como ya me habían dicho en la facultad, no lo necesito pàra nada). Más problemas:
1.No tengo un trabajo.
2. Quieren saber cómo me mantengo: les explico que tengo una beca y que me mantengo gracias a ella y que el dinero está en una cuenta en España.
3. No les vale porque no tienen manera de saber que lo que yo digo es cierto y necesitan que me manden desde España un formulario...o que me tengo que hacer una 'asicurazione privata' aquí en Italia (una especie de aval)
Llegados a este punto, me he cogido un mosque del quince y me he puesto a gritarles que me dijesen dónde estaba el consulado español porque necesitaba hablar con alguien y que me explicase las cosas en un idioma que me enterase. Los buenos funcionarios me contestan que no tienen acceso a internet y que los únicos que lo tienen son los de otro departamento para el cuál tengo que esperar cola. He tardado menos llamando a mi padre para que lo buscase en google.
Me he ido derecha al Consulado pero PERO, eran ya las 16:00 y los señores funcionarios españoles tienen horario de 9-13:00. Fantástico.
Me voy a la embajada (después de estar dando vueltas durante una hora para encontrarla). Llego a las 17:55 (es que he mirado el reloj) y la embajada cerraba a las 17:30. Llamo al telefonillo y me dicen que cualquier tipo de papeleo en el consulado, que la embajada está cerrada y que VUELVA MAÑANA.
Resumen: no tengo los papeles que me pide la señora por lo que me ha invitado a que deje su casa. Pero me ha dicho que soy una chica muy 'carina' e 'brava' que no me va a echar a la calle así como así, que me deja quedarme hasta que encuentre otra cosa.
Pues nada, a errar otro rato.
De todas manera ayer veía la situación más negra que hoy. Y les doy las gracias a los que me escucharon ayer y me soportaron con la que tenía encima: a mi chico por aguantarme 3 horas de skype y a mi "hermano mayor" por recordarme que yo puedo con todas estas cosas.
Pd: me he acordado mucho de ti, Aída, y de tu amigo el funcionario de la secretaría de la Facultad. Vivan los funcionarios que no te ayudan a solucionar las cosas.
PD(2): esta mañana he estado en una Asamblea estudiantil. Hoy quería publicar una entrada muy revolucionaria pero al final ha sido muy burocrática. La revolución deberá esperar a que encuentre casa.
lunes, 4 de octubre de 2010
A casa mia!
Al final no estuve errando tanto...
El sábado por la mañana me levanté muy animada y me puse a llamar a anuncios del periódico. Tras unas 15 llamadas (todas contestadas con: "è già affitata", es decir, ya está alquilada) me contestó una 'signora' que me dijo que si era puntual podía ver la casa. La 'signora' en cuestión, es la típica señora, de las de toda la vida y no dejaba de llamarme 'signorina'. No sabemos su nombre. Siempre la llamamos 'signora'.
Bueno, pues la casa me pareció que era lo que estaba buscando. Tiene dos habitaciones, cocina y baño. Yo duermo sola, en la habitación de al lado hay una chica italiana que está a la espera de otra. Se llama Giulia y es muy maja. El primer día me hizo la comida y todo.
En un subidón de adrenalina me dispuse a hacer de la habitación algo un poco más personal y como no tenía nada mejor que hacer pues hice lo que hace la gente los sábados por la tarde. Me fui a IKEA.
Llegar a IKEA no fue una aventura, como yo me pensaba. Fue tan sencillo como coger el metro bajarme en la última parada y cogerme un autobús (dónde conocí a un grupo de cordobeses muy majos)
Sí, en Italia los sábados por la tarde IKEA también está lleno de familias y de parejitas midiendo muebles, entrando en los pisos de 30m y comprando velitas (yo como las llevo en el bolso no me hizo falta comprarlas). Me hice con unas cortinas moradas y una manta roja.
De vuelta me pasé por el supermercado para comprar algunas cosas básicas: una taza, leche, colacao y cereales. Ya tenía la cena y el desayuno.
Cuando llegué a casa y lo coloqué todo sentí la tremenda satisfacción de deshacer la maleta y guardar todo en el armario. Ahora ya veo las cosas que he traído y las que se me han olvidado. Puedo decir que me he traído casi más pañuelos para el cuello que camisetas...
La habitación va pareciendo un poco más MI habitación. Hoy me he comprado incienso y té de sabores para tener un momento zen.
Anoche hice mi primera tortilla de patata aquí... bueno, se podía comer.
PD: acepto todo tipo de obsequios para seguir redecorando mi vida :D
El sábado por la mañana me levanté muy animada y me puse a llamar a anuncios del periódico. Tras unas 15 llamadas (todas contestadas con: "è già affitata", es decir, ya está alquilada) me contestó una 'signora' que me dijo que si era puntual podía ver la casa. La 'signora' en cuestión, es la típica señora, de las de toda la vida y no dejaba de llamarme 'signorina'. No sabemos su nombre. Siempre la llamamos 'signora'.
Bueno, pues la casa me pareció que era lo que estaba buscando. Tiene dos habitaciones, cocina y baño. Yo duermo sola, en la habitación de al lado hay una chica italiana que está a la espera de otra. Se llama Giulia y es muy maja. El primer día me hizo la comida y todo.
En un subidón de adrenalina me dispuse a hacer de la habitación algo un poco más personal y como no tenía nada mejor que hacer pues hice lo que hace la gente los sábados por la tarde. Me fui a IKEA.
Llegar a IKEA no fue una aventura, como yo me pensaba. Fue tan sencillo como coger el metro bajarme en la última parada y cogerme un autobús (dónde conocí a un grupo de cordobeses muy majos)
Sí, en Italia los sábados por la tarde IKEA también está lleno de familias y de parejitas midiendo muebles, entrando en los pisos de 30m y comprando velitas (yo como las llevo en el bolso no me hizo falta comprarlas). Me hice con unas cortinas moradas y una manta roja.
De vuelta me pasé por el supermercado para comprar algunas cosas básicas: una taza, leche, colacao y cereales. Ya tenía la cena y el desayuno.
Cuando llegué a casa y lo coloqué todo sentí la tremenda satisfacción de deshacer la maleta y guardar todo en el armario. Ahora ya veo las cosas que he traído y las que se me han olvidado. Puedo decir que me he traído casi más pañuelos para el cuello que camisetas...
La habitación va pareciendo un poco más MI habitación. Hoy me he comprado incienso y té de sabores para tener un momento zen.
Anoche hice mi primera tortilla de patata aquí... bueno, se podía comer.
PD: acepto todo tipo de obsequios para seguir redecorando mi vida :D
viernes, 1 de octubre de 2010
Los Erasmus errantes.
Los Erasmus errantes somos seres alicaídos que nos dedicamos a vagar por Roma con un teléfono y un periódico en la mano buscando la casa de nuestros sueños. Y quién dice de nuestros sueños dice una 'stanza' (con mucha suerte 'singola' con menos suerte 'doppia') en algún lugar de Roma que tenga al menos una parada de metro cerca y que no nos cueste más de 500 euros (para no ponernos muy exigentes sin gastos incluidos). Los errantes no pedimos proximidad a la universidad, barrios bohemios o chic, sabemos que esos lujos quedaron reservados a los previsores que buscaron piso en julio, de hecho, no pedimos nada (sólo que nos cojan el teléfono)
Nos caracterizamos por llevar ropa cómoda, generalmente arrugada (tienes toda la ropa aún en la maleta en el albergue) y una mochila encima con las pertenencias que no quieres dejar a la merced de las otras 6 personas de la habitación. Siempre estamos cansados, con los pies y la espalda fastidiados por las largas caminatas y paseos de un lado a otro de la ciudad con la mochila a cuestas y por pasear nuestra maleta-erasmus-demásde20kg de albergue en albergue.
Cuando los errantes nos reconocemos por la calle (porque lo hacemos) nos aflora un sentimiento de solidaridad hacía la otra persona. Sólo nosotros sabemos lo que es pasar por ello. Por eso, cuando algún Erasmus que ha venido con todo hecho te dice que te comprende y que sabe por lo que estás pasando, es mentira. La comprensión mutua se da solamente entre errantes.
Las conversaciones que mantenemos se limitan a ratificar que no hemos encontrado nada y que ha sido un día perdido. Existen, sin embargo, individuos que consiguen salir de esta situación. Cuando algún errante consigue piso, el resto experimenta dos sentimientos encontrados: envidia, podías haber sido tú el que llamase a ese anuncio y tener ahora tú el piso; esperanza, no es imposible, si él ha podido tú también.
La desesperación es el estado cotidiano.
El 'Portaportese' (tipo al segunda mano) se convierte en nuestra Biblia
San Lorenzo (barrio universitario) es la meta de todos.
Todo el mundo dice que esto es parte de la experiencia... en fin, he tenido experiencias mejores.
Suerte. Porque una vez que eres un ex-errante y has encontrado sitio es cuando disfrutas verdaderamente de la vida ERASMUS.
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